Despedimos el verano

Perdón, perdón llevo meses sin escribir ningún blog, y éste lleva en el horno muchísimo tiempo. El otoño ya esta aquí, pero no quería empezar la nueva temporada, sin agradecer a todos los que me habéis acompañado en un verano tan caluroso.

Este verano nos hemos dado unos cuantos chapuzones fresquitos “Under the Deep Blue Sea” de Hartbeeps. Pero el chapuzón más grande para mi ha sido aceptar el reto de tirarme a la piscina para organizar, planificar y llevar un campamento de verano, en inglés, en el centro de Madrid durante los meses de julio y agosto.

Han sido 8 semanas fantásticas y fascinantes, en las que me siento afortunada por la experiencia enriquecedora que el campamento y la E.I. Garabatos y Ocho Patos me han ofrecido. El campamento lo lanzamos muy tarde, por lo que empecé con solamente 2 niñas la primera semana, y de allí semana a semana empezamos a crecer, terminado con 6 niños la última semana. Efectivamente, ha sido un “mini campamento”, tal como lo describió una madre.

IMG_2645Al ser un grupo reducido, la dinámica de la clase ha sido muy participativa y aún más importante, los niños se sintieron cómodos casi de inmediato. Sin embargo, con lo que realmente disfruté como monitora ha sido del número de horas y días que he pasado con los niños. Normalmente, doy 1 ó 2 horas de clase a la semana a grupos de niños, ó en mis sesiones de Hartbeeps, 45 minutos con sus padres. Esta a sido mi primera experiencia en la que he compartido jornadas completas con niños. Me ha sorprendido con que facilidad y rapidez los niños se han adaptado, familiarizado y aceptado el campamento. Esta aceptación me fue premiada cada mañana con las sonrisas que me brindaban cuando entraban por la puerta.

Los niños llegaban cada día con ganas de hacer y conocer, y con estas ganas hicieron que las actividades planificadas rodaran como la seda. Una de las frustraciones más grandes de dar clases semanales, es que solamente se logra hacer una parte de lo planificado y nunca encuentras el tiempo o forma de recuperar el “tiempo perdido”. Pero en el campamento, ese “tiempo perdido” no se desvanecía, la actividad se transformaba y podíamos completar todo con todos participando.

IMG_2637Otra de las ventajas de pasar semanas completas con los niños, es que me ha permitido hacer dos cosas que pocas veces podemos hacer; observar y jugar.

A mi me fascina ver como los niños juegan y interactúan, especialmente cuando están solos, sin adultos que les guíen o interfieran. Mientras les observaba, veía como aprendían las lecciones de movimiento, coordinación, equilibrio, ritmo, autoexpresión sin egoísmo y la alegría de poder satisfacer las necesidades de los demás; cooperar.

Por otro lado era maravilloso ver la capacidad con la que resolvían sus conflictos y problemas de forma favorable. Durante los momentos de las manualidades, me enseñaban la lección de autodeterminación, concentración, perseverancia y paciencia que tanto nos cuesta ya como adultos.

Mis sesiones de Hartbeeps se basan en el juego y canciones, y esto no iba a ser diferente en el campamento. Han sido 8 semana de juego, en clase, el patio, el parque, la piscina, la calle, etc. A través del juego, sacamos lo mejor de nosotros, y aprendemos tanto y más con el juego.

El verano ya paso… y ahora, con ilusión y expectativa empezamos una nueva temporada con los calidos colores de otoño.